EDITORIALHace ya casi dos décadas uno oía al Koala, (así es como se llamaba antes el Kowi) hablar de la futbolada desde el mes de Enero, y yo pensaba “será puretas el tío este, parece que su vida gira alrededor de un puto partido de fútbol”. Yo por aquella época simplemente iba de reenganche al partido, metía algún que otro gol, y volvía con mi papa a cuestas. Al despertarme, en el coche aparecía en Castelldefels con el partido ya olvidado, pero al llegar al Sotano, los más puretas, encabezados por el antiguo Koala y futuro Kiwi ya hacian la próxima futbolada.
Ahora ya soy viejo, no tan calvo como el Kiwi, pero si lo suficientemente puretas como para hacer futbolada desde hace unos cuantos meses. Hacer futbolada es algo especial. Hacen futbolada los jugadores, los que un día jugaron, los que se vistieron de corto y no jugaron, los falsos entrenadores, los espectadores, los que un día fueron, los que hasta tienen inmerecidamente un trofeo en su nombre por organizar un partido de fútbol, los que se prestan al ridículo en grupo y saben encajar las bromas, los que organizan, los que desorganizan, los que se implican, los que se olvidan, los que la han hecho durar, los que un día prefirieron el golf, los que no se atreven a venir por la fiesta, los que solo vienen de fiesta, los que se enfadan, los que se ríen, los que se emborrachan y hasta clavan, los que saben jugar al fútbol y los que no saben, que son la mayoría. Todos ellos hacen futbolada.
Hacer futbolada es darle vida y buen rollito, incluso después de enfadarnos en el blog, gritarnos en el campo por los cambios y por los que nunca dan el cambio, sospechar de los pases en circuito cerrado, dudar de los fichajes extraños. Hacer futbolada es quejarse del menú y algunos hasta por la minuta, hacer futbolada es criticar al senado y aplaudir al organizador. En definitiva hacer futbolada es convertir 90 minutos en algo más
Desde este blog emplazamos al Senado para que empiecen a hacer futbolada para la XX edición desde el día siguiente de Sant Privat d’en Bas, claro si saben donde están y por donde empezar. En fin...
Nos vemos en el campo